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PINCELADAS DE MINDFULNESS Y SU EXPANSIÓN CONTINUA

Actualizado: hace 7 días


Mindfulness comparte con el Covid algo muy repetido últimamente, y es que ambos han venido para quedarse, aunque tienen efectos opuestos en nuestra salud.

Mindfulness es una práctica de meditación y relajación sencilla que no requiere de experiencia previa y que nos enseña a tomar conciencia plena de nuestro presente, interno y externo, llevando ahí la atención.

Porque… nuestro cuerpo siempre vive en el presente, pero… ¿nuestra mente?

Esta práctica proviene del budismo, que como filosofía milenaria contiene un conocimiento profundo de la mente y sus potencialidades. Esta en concreto, se centra en la capacidad mental de la atención, que podemos describir como una linterna en la oscuridad con la que podemos ver la realidad que enfocamos o nos atrae. Mindfulness nos prepara para controlar y dirigir esta linterna hacia el presente, interno y externo, de forma consciente y con una luz sin filtros sólo para darnos cuenta de lo que sucede y de como sucede. Explicando la traducción a nuestro idioma como Atención Plena.

La práctica y la constancia facilitan el control de nuestra linterna, pero para que la luz sea pura entra en juego con gran importancia lo que Jon Kabat Zin, uno de los padres de mindfulness en occidente, llamó los 7 pilares de la Actitud Mindfulness:



Mantener esta actitud para permanecer en el presente mientras observamos la respiración, las sensaciones del cuerpo o el contenido de nuestra mente, nos conduce a priorizar de manera más fácil ante los sucesos del día a día. Y así, ante lo importante, darnos cuenta de la respuesta que elegimos. Priorizar pensamientos, sentimientos o comportamientos es uno de los principales problemas que nos encontramos las personas en las situaciones de estrés, procesos de ansiedad y depresivos, donde hablamos más de reacciones “inconscientes” que de respuestas conscientes.


Por ello mindfulness continúa en auge dentro del mundo de la psicología y en la vida en general. La atención y la interpretación que hacemos de lo atendido son imprescindibles para alcanzar cualquier objetivo y mejora psicoemocional que emprendamos. Además de la complejidad, a veces, para mantener el equilibrio y calma internos que nos permiten vivir sin episodios de sufrimiento, la etapa global que vivimos ha contribuido de gran manera a que se ponga de moda mindfulness, esta técnica de autocuidado, autoconsciencia y autoaceptación.

Vivimos momentos, social e individualmente, en los que el ritmo diario parece llevar una inercia acelerada difícil de frenar o reducir, sumada al cambio drástico en muchos aspectos que nos ha traído el Covid. Cada hora percibimos constantes estímulos externos, como el vibrador del móvil, que facilitan el despiste de nuestra atención y excitan la intensidad de los estímulos internos, haciendo que se acumulen más de lo gestionable en el presente. Imaginemos 5 pensamientos disfrazados de importancia vital, 3 vestidos de exigencia perfecta, 2 situaciones que requieren una respuesta ahora, 15 más que necesitan tiempo y maduración pero quiero solucionar ya, y un puñado de sentimientos antiguos con olor a podrido intentando camuflarse en el ahora. Además, todos ellos intentando cruzar a la vez por la puerta de la consciencia y el éxito ideal…


Es aquí de nuevo donde aparecen el poder de la linterna y el tipo de luz con que queremos ver para gestionar esas situaciones desde el presente, sin interpretarlas de tal forma que nos generen sufrimiento. ¿La luz de la prisa me ayuda? ¿Enfocar todo a la vez me facilita responder a cada asunto?


Esta cultura de la inmediatez y nuestra propia naturaleza como seres humanos con un sistema nervioso diseñado para simplificar-automatizar respuestas y ahorrar energía, activan programas como la respuesta de estrés y de alarma que se ven implicados en grandes problemas a largo plazo, tanto físicos como psicológicos. Otro motivo de peso por el que cada vez más personas eligen incorporar mindfulness en sus vidas.


Después de su aplicación y estudio científico en diferentes aspectos de la vida (además de la evidencia sin investigación lograda por miles de años desde el budismo) se han destacado unos cuantos beneficios comprobados de mindfulness, aquí expongo algunos:


· Ayuda a controlar estrés y ansiedad. Se encuentra reducción significativa en los niveles de cortisol en el organismo.

· Aumenta la concentración. Gracias al control consciente de la atención.

· Desarrollo de la inteligencia emocional. Principalmente a través de la autoconciencia y el autoconocimiento que aporta esta práctica.

· Protege a las células de efectos del envejecimiento. Aumenta el tamaño de los telómeros, implicados en estos procesos.

· Favorece el sueño, reduce insomnio. Se encuentra un aumento de los niveles de melatonina.

· Regulación de la hipertensión arterial. A través de la activación del núcleo del diencéfalo en nuestro cerebro.


En Clínica Nerea Alonso trabajamos con mindfulness en grupos que nos vemos una vez al mes para compartir experiencias y reflexiones de Mindfulness y hacer una práctica dirigida, facilitando la repetición y práctica el resto del mes. Además, realizamos programas de 4 meses con mindfulness específicos para gestión de ansiedad y estrés. El trabajo en grupo potencia los beneficios de cualquier técnica con el arropo de compañeros y compañeras transitando el mismo camino.


Sergio Ramírez López.




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